HERIDA DE ABANDONO

Y LA MÁSCARA DEL DEPENDIENTE

Herida por excelencia de la dependencia emocional. La persona que la posee se apega excesivamente a los demás o al entorno para que los ayude a gestionar sus emociones.

El origen a esta dependencia se encuentra en la infancia y si la persona se mueve desde ella, continuará sufriendo abandonos porque su vida ha sido creada desde el miedo a estar solo/a y por ello atraerá experiencias de soledad. Si además de tener la ansiedad de dependencia, se está viviendo manipulación o abuso, esta ansiedad se multiplica.

DOS POLOS OPUESTOS: el primero es el exceso

Vamos a ser conscientes de que la heridas se basan en el exceso y la carencia. En el primer caso, es la persona que fue sobreprotegida en la infancia y recibió en exceso. Ésta, vivirá más apegada a sus padres y no se produce el corte de lazos infantil, ya que siendo adulto tiene una relación muy estrecha con sus padres, haciendo esto que no llegue a madurar.

Puede sufrir herida de abandono por el exceso de cariño de sus padres por no poner límites. Esto puede hacerle pensar que con su pareja vivirá lo mismo que con sus padres y esto es imposible, ya que la pareja y los padres son figuras completamente distintas, ambas están en diferente altura en la jerarquía sistémica. Los padres están por encima de la pareja, sistémicamente hablando, lo que significa que cada uno ofrece un amor distinto.

Puede ser que la persona en su vida no haya vivido abandonos porque ha tenido a sus padres muy presente, y ahí está el error, ya que esto significa que no se ha «destetado» pero luego esperará que la pareja le de lo mismo que sus padres y como hemos visto que esto no es posible, ahí surgirán las escenas de abandono.

Sus altas expectativas caerán porque no era lo que esperaba, ya que tiene la ansiedad de que los hombres o las mujeres se comporten como progenitores.

Esto no significa que nos alejemos de nuestros padres, pero sí sería un buen cambio no llamarlos, por ejemplo, todos los días para poner límites y aliviar la herida.

 

 

 

EL OTRO POLO: la carencia, Y EL TÉRMINO MEDIO

El polo opuesto sería la persona que ha vivido un abandono real por la muerte del padre o la madre o puede ser que uno de los dos no se encargara de él/ella, incluso si la persona es adoptada.

Esto hace que rechace al padre o la madre que no se hizo cargo de él/ella teniendo como consecuencia que la vida le cueste mucho porque no está respetando el origen. Aunque las circunstancias hayan sido difíciles, se debe trabajar en ello. En este caso la herida es más profunda porque ha tenido una carencia física de verdad. De las parejas, va a esperar mucho cariño, reclamando más de lo normal.

Por otra parte, el término medio sería la persona que sufre la herida de abandono sin posicionarse de modo extremo, o sea, sin haberlo sufrido de modo real ni por exceso de cariño, es cuando los padres no han estado presentes emocionalmente: no han jugado con su hijo, hubo depresión post-parto, exceso de trabajo, etc…

Es ahí cuando la persona despierta la herida en este caso. Una de las consecuencias sería, que la persona sólo se cruza con parejas que no están disponibles, entonces, hay que mirar en qué estamos fallando. Si la persona atrae a ese estilo de pareja es poque ella tampoco «está disponible», ya que su niño/a herido/a, enganchado/a a lo que vivió, quiere exceso de amor y es el que tomó el control.

Todo esto debe revisarse para que la persona no se quede enganchada si por ejemplo, ella está disponible y el otro no.

 

LOS TRES NIÑOS HERIDOS

Los tres patrones anteriormente citados tienen como referencia a 3 tipos de niños heridos diferentes que tienen dificultades para gestionar sus propias emociones, viviendo la dependencia emocional buscando a sus padres, a sus amigos o figuras masculinas.

Deben trabajar para gestionar sus emociones sin evadirse en redes sociales, drogas,relaciones esporádicas para no sufrir el abandono, sintiendo que han sido utilizado/a.

Por otra parte, si existe la lealtad familiar con la madre porque el padre la abandonó o con la abuela y nos sumamos al sufrimiento que ella pasó, protegiéndola, se debe observar esto porque desde ahí también surge la herida. Es normal que se quiera proteger, pero esto no es posible porque ellas están en una jerarquía diferente.

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